Tierra representa lo humano, lo cotidiano, la materia que nos sostiene.
Faro simboliza la luz interior que orienta, la claridad que guía el camino.
Tu corazón es tu faro.
Bienvenido a Tierra Faro
Un espacio cuidadosamente creado para recordar, a través de rituales cotidianos, el amor que eres; desde la coherencia del corazón, ese campo donde se cruzan las dos vías: la de abajo —instintos, ego, mente concreta— y la de arriba —alma, espíritu, divinidad—.

Nuestra Filosofía
Volver al corazón, al gozo de la vida.
Tierra Faro nació en el corazón de mundo.
El corazón es nuestro centro, es un faro que integra todas las dimensiones del ser —física, mental, emocional, energética y espiritual—, y el amor, más que una emoción, es la frecuencia que da sentido, orden y dirección a la existencia.
Vivir desde el corazón no es escapar. Es traer la presencia al café de la mañana, al caminar, a una conversación, a cada gesto cotidiano. Es abrirse, sentir, respirar y actuar como un ser completo.
Creamos acompañamientos íntimos y seguros. Encuentros que desbloquean cuerpo, mente y emociones. Prácticas que despiertan la presencia, activan la ligereza del corazón, y conectan los saberes ancestrales con la vida contemporánea. Espacios para explorar y expresarte con verdad y naturalidad.
Tierra Faro es un retorno a casa. Una forma de habitar la paz y la confianza, hasta que la vida misma se expresa en coherencia con el alma.
Mi historia,
mi despertar.
Hace diez años, todavía nublada por los ansiolíticos de la noche anterior, me crucé con un pequeño libro amarillo que decía:
“Sufres por los pensamientos en tu mente.
Sufres porque no sabes quién eres.
¿Y si la felicidad fuera un estado de la mente?”
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En el lugar donde crecí, siempre se decía que “los trapos sucios se lavan en casa”. Así, mis corazones rotos, los celos, el rechazo, las dinámicas familiares, la crueldad conmigo misma y con los demás, y mis actos indecentes se convertían en secretos íntimos. Esos silencios, que guardaba con vergüenza porque parecían demasiado oscuros o frágiles, revelaban en realidad una sed profunda de pertenencia y de sentirme suficiente.
Había estado en una misión constante por intentar arreglarme. Estaba agotada. Pero el día que me encontré con ese pequeño libro, al leer esas palabras, me di cuenta de que existía un gran secreto sobre la vida que yo desconocía. Y eso me encendió.
Me convertí en buscadora de tiempo completo, con hambre de verdad. Exploré caminos y terapias de todo tipo —desde yoga y filosofía hasta chamanismo— en busca de claridad y paz. Esa inquietud, muchas veces, me llevó a lugares y personas poco seguros y desordenados, y a un intento frustrante de entender el camino espiritual a través de mi mente. Y sin darme cuenta, había convertido la búsqueda en otra forma de autoexigencia, que me alejaba de la realidad y de los demás.
Lo cierto es que mi verdadera sanación comenzó cuando me cansé de esforzarme por ser alguien más. Ya me sentía distinta en mi interior, entonces sostener ciertas máscaras se volvió imposible. Toda mi rareza, indomable, empezó a estar a flor de piel.
Comencé a escucharme, haciendo lo posible por no juzgarme.
Y en ese momento —cuando estuve lista para habitarme sin huir— llegaron las medicinas de la Tierra, como un puente para entrar en mí, para encontrarme con mi mundo interno, con lo que habitaba en el silencio de mi subconsciente.
Fue ahí, en lo más profundo de mi Ser, donde comprendí que el conocimiento solo se transforma en sabiduría cuando desciende al cuerpo y al corazón. Cuando lo atraviesa la experiencia. Que la forma en que veo el mundo nace del lugar desde el que me paro. Y que al mover ese lugar, se abren otras posibilidades de sentir, de percibir, de crear mi realidad.
Las medicinas no me mostraron algo externo. Me recordaron que todo estaba dentro de mí. Y que existe dentro de todos. Para mí, el despertar espiritual no es más que el arte de recordar quiénes somos, a través del amor incondicional y la compasión, en cada instante de nuestra vida.
Tierra Faro nació como un retorno a mi propia libertad, y como un deseo profundo de crear un espacio seguro para buscadores que también están listos para volver a sí mismos y cesar la búsqueda.
Durante mucho tiempo, compartir mi camino fue algo que viví con inseguridad. Este proceso implicó renuncias profundas, a la persona que creí que debía ser, a los caminos de vida que había elegido desde la expectativa y no desde mi verdad. Permitirme transformarme fue, también, aprender a soltar identidades, certezas y formas conocidas de pertenecer.
Honrar mi libertad significó darme permiso para ser, cambiar y volver a empezar tantas veces como la vida lo proponga. Aprender a confiar en ese movimiento. Incluso a disfrutarlo.
Un día dejarlo todo e irme a vivir a la selva; otro, habitar los códigos y ritmos de la vida mundana. Es un vaivén delicioso.
Tierra Faro es, desde ahí, un lugar donde explorar caminos distintos, sentirse acompañado y permitir que la espiritualidad se enraíce en el cuerpo, la tierra y lo cotidiano. Un espacio para recordar que este sendero —que a veces puede sentirse solitario— no tiene por qué recorrerse en soledad. Que siempre existe un camino más amable: el camino del corazón.

María Mónica Fernández de Castro
Mexicana y Colombiana.
Guardiana y guía de espacios sagrados.
Múnich
Soporte emocional y
compañero de aventuras.
Enfoque
+10 años experiencia viva
Integración de tecnologías ancestrales y contemporáneas
Prácticas y rituales para la vida cotidiana
Acompañamiento orientado al empoderamiento personal
Procesos seguros, honestos, orgánicos y sensibles

CERTIFICACIONES






